Categoría: Poesía

  • Poesía: Raymond Carver – Madera de balsa

    Mi padre está en el fogón delante de una sartén con sesos y huevos. ¿Pero quién tiene ganas de comer nadaesta mañana? Me siento tan poco pesadocomo la madera de balsa. Acaban de decir algo.Lo dijo mi madre. ¿Qué era? Algo,apuesto lo que sea, que se refiere al dinero. Contribuirési no como. Padre da la…

  • Poesía: Francisco Madariaga – Criollo del universo

    El blanco océano gira en mi corazónmientras canta el otro océano de plata amarilla,que se desprende de las aguas del sol. Ya es muy tarde para ser sólo de una provincia,                y muy temprano para pertenecer,                todo,                al planeta del venidero y sangrante                resplandor. Oh, acude a mí, a mi jerarquía de peón del planeta,               …

  • Poesía: Mario Arteca – XIX. No hay nada que pensar (la lírica del “Hotel Babel”)

    a Ramiro Quintana La muerte dice siempre el nombre de un secreto,puesto que firma la singularidad irremplazable.Jacques Derrida I La octava parte de tu miradano es perversa: es de vidrio.Lo mismo si quisiéramosel encendido de un calefónen el momento en que decidenjugarnos una broma pesada(por ejemplo: abrir la duchaen la canilla calientey entonces todo enloquecedespués…

  • Poesía: Irene Gruss – Sirena

    Ahora que todavía puedes, cantatu delirio;después, sirena encantada por marinosatados a un poste,después, sirena de voz dulce ycorazón tenebroso, incapazde sostenerno la nota sino la cordura-elige el mar, no el barco-, después, elegir serámás tarde que inútil: tu canto, sirena,te desviará a ti misma,te perderás ahí en cubierta,en la orilla o allá, en tu casa.Aprovecha…

  • Poesía: Paul Celan – Corona

    En mi mano come el otoño su hoja: somos amigos.Descascaramos el tiempo de las nueces y le enseñamos a andar:El tiempo retorna a la cáscara. En el espejo es domingo,en el soñar se duermela boca dice verdad. Mi ojo desciende al sexo de la amada: nos miramos,nos decimos lo oscuro.Nos amamos uno al otro como…

  • Poesía: Hugo Padeletti – Convertir al desierto

    con una rosa implícitaes arduo pero evitasuspicacias. Si el pecho precede al hecho, el proclamar-lo es redundancia. Es levantarbandera y exclamar: -¡Bandera blanca! Hay semillasen África que aguardanaños para convertir al desierto.No lo convierten, lo enloquecenpor un tiempo. Sería fatuidad subestimarla sed y el hambre,el sueño, el sexo, el miedo. Publicado originalmente en «Doce poemas»…

  • Poesía: Hector Viel Temperley – Uruguaí

    Yo en el coche viajo con un hachay para nadar no tengo más que desnudarme Junto a los saltos del Uruguaílevanto mis brazos con el hacha.Todo el monte, veloz, es su cola…Junto a los saltos del Uruguaílevanto mis brazosy sé por qué, sé para Quién, sé para quiéneslos levanto,sé que mi camino no termina conmigo,sé…