Categoría: Poesía

  • Poesía: Oliverio Girondo – Aridandantemente

    Sigosolome sigoy en otro absorto otro beodo lodo baldíopor neuroyertos rumbos horas opio desfondesme persigojunto a tan tantas otras bellas concas corolas erolocasentre fugaces muertes sin memoriay a tantos otros otros grasos ceros costrudos que me opanmientras sigo y me sigoy me recontrasigode un extremo a otro esteroaridandantementesin estar ya conmigo ni ser un otro…

  • Poesía: Juan Gelman – Viendo a la gente andar, ponerse el traje

    Viendo a la gente andar, ponerse el traje,el sombrero, la piel y la sonrisa,comer sobre los platos dulcemente,afanarse, correr, sufrir, dolerse,todo por un poquito de paz y de alegría,viendo a la gente, digo, no hay derechoa castigarle el hueso y la esperanza,a ensuciarle los cantos, a oscurecerle el día,                                                                               viendo, sí,cómo la gente llora en…

  • Poesía: Ricardo Zelarayán – Aire sordo (segunda versión)

    Lenguaraz, flor de buche. Lenguaraz, piedra arisca. Aguaagitada cuentera. Lenguaraz, buitre. A no aflojar gota. Al final, triste derrame en la seca. Soltarse,airearse, moverse. Lo otro es derramarse. O pan con pan:alambre de púa en tunal. Tropel de sordos atropellando los árboles. Piedras se empollaneternamente. Y árboles mendigueando entre las piedras flojas en la arena.Arena…

  • Poesía: Juan L. Ortiz – Canta la calandria…

    Canta la calandria…canta…Toda criatura canta, no es cierto? canta para “ser”              [aún en el “misterio”,            en el extrañamiento de sí… Canta la calandria, y de repente parece que halló              la deidad del “silencio”… Excedió el pajarillo, pues, el hálito                             de las ocho,                    al no encontrar la respuesta                                       cerca,y perdérsele en el gris las otras frases…

  • Poesía: Osvaldo Lamborghini – Envuelto en una paz apocalíptica

    Envuelto en una paz apocalípticael tipo miraba la cocina,las hornallas, el fuego encendido:la cocina, empapelada ciertamentecon hojas o páginasde diarios y revistas.Él no había merecido la estrella de la mañana,eso es claro, y no era (ni siquiera)el primogénito de la muerte.La vida pasaba como un lago.Las orillas tensas, el centro mudo.Agua ciega, pobre y cercada.…

  • Poesía: Louis Aragon – Persona pálida

    Más mísero que las piedras                                               triste a más no poder                                               el hombre escuálidoel atril hubiera querido aniquilarseQué frío El viento me penetra en el sitiode las hojasde las orejas muertasSolo cómo patalear para ahuyentar el fríocon qué pie iniciar la semanaUn silencio que nunca acabaNi una palabra tierna para engañar al inviernoLa sombra del alma…

  • Poesía: Olga Orozco – Día para no estar

    Vete, día maldito;guarda bajo tus párpados de yeso la mirada de lobo que me  olvida mejor;camina sobre mí con tu paso salvaje, simulando un desierto entreel hambre y la sed,para que todos crean que no estoy,que soy una señal de adiós sobre las piedras;cierra de par en par, lejos de mí, tus fauces sin crueldad…

  • Poesía: Leónidas Lamborghini – No salgas, dilata (a una rosa) [Reescritura del soneto “A una rosa” de Luis de Góngora]

    para qué naciste. para quétan poco. tan nada. paraqué: tu breve ser, para qué lucida,loxana. ¿quiéntu hermosura? ¿quién?tu ayer nacistey morirás mañana. quiénla escondida mano en tu hermosuraque acabará tu. nosalgas. no: dilata. Publicado originalmente en El jugador, el juego (2007)

  • Poesía: Néstor Perlongher – (lobos)

    lebos lobos ajax rodrigo guesavendagruesa venda venérea madreselva del ánadecohonestas ebúrneos mercadostasa la marca del pitorito colomí cárpido lesmaleve losa lontano lamépero la cercanía del escarpearroja lanas desamor ocasoo no alba fibrosa, no está en ajaxrodrigo al mediodía espinosoy reblandecido, por lotostado de las carneso escarpe del bozoenjuta adarga en pliegos de furtivojaguar desala y…

  • Poesía: César Vallejo – Oye a tu masa; oye a tu cometa, escúchalos; no gimas…

    Oye a tu masa, a tu cometa, escúchalos; no gimasde memoria, gravísimo cetáceo:oye a la túnica en que estás dormido,oye a tu desnudez, dueña del sueño. Relátate agarrándotede la cola del fuego y a los cuernosen que acaba la crin en su atroz carrera;rómpete, pero en círculos;fórmate, pero en columnas combas;descríbete atmosférico, ser de humo,a…