Poesía: Raymond Carver – Madera de balsa

Mi padre está en el fogón delante de una sartén con sesos
y huevos. ¿Pero quién tiene ganas de comer nada
esta mañana? Me siento tan poco pesado
como la madera de balsa. Acaban de decir algo.
Lo dijo mi madre. ¿Qué era? Algo,
apuesto lo que sea, que se refiere al dinero. Contribuiré
si no como. Padre da la espalda al fogón.
“Estoy metido en un agujero. No puedo hundirme más”.
La luz se filtra por la ventana. Alguien llora.
Lo último que recuerdo es el olor
a quemado de sesos y huevos. Toda la mañana
estuvieron en el cubo de basura mezclados
con las demás cosas. Algo después
él y yo fuimos en coche al vertedero,
a unos quince kilómetros.
No hablamos. Tiramos las bolsas y cajas
al oscuro montón. Chillidos de ratas.
Silban cuando salen de bolsas podridas
arrastrando la tripa. Volvemos al coche
para mirar el humo y el fuego. El motor en marcha.
Huelo la cola de avión de mis dedos.
Me mira cuando me llevo los dedos a la nariz.
Luego vuelve a apartar la vista, hacia la ciudad.
Quiere decir algo pero no puede.
Está a millones de kilómetros. Los dos estamos muy lejos
de allí, y todavía llora alguien. Incluso entonces
empezaba a entender cómo es posible
estar en un sitio. Y en otro, también.

Publicado originalmente en «In a marine light» (1988)

Traducción de Mariano Antolín Rato


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