Poesía: Paul Celan – Corona

En mi mano come el otoño su hoja: somos amigos.
Descascaramos el tiempo de las nueces y le enseñamos a andar:
El tiempo retorna a la cáscara.

En el espejo es domingo,
en el soñar se duerme
la boca dice verdad.

Mi ojo desciende al sexo de la amada: nos miramos,
nos decimos lo oscuro.
Nos amamos uno al otro como amapola y memoria,
dormimos como vino en las conchas,
como la mar en el rayo de sangre de la luna.
Estamos abrazados en la ventana, nos miran desde la calle:
ya es tiempo de que se sepa.
Ya es tiempo de que la piedra se avenga a florecer;
que a la inquietud le palpite un corazón.
Ya es tiempo que sea tiempo.

Ya es tiempo.

Publicado originalmente en «La arena de las urnas» (1948) –
Traducción al español por José Luis Reina Palazón


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