Por Gabriel Reymann
LOS DISCOS NO CORREN CARRERAS DE CABALLOS, más vale que no. Como cualquier intento de organización de la experiencia de la vida (la mierda), esto es un mero recorte, lógicamente de discos editados en 2024. No es “lo mejor”, porque en muchos casos el criterio (aparte del gusto personal, claro) puede incluir “esto me llamó la atención” y ya. No más preámbulos:
LO QUE ELLAS QUIEREN (eh?)
Beth Gibbons – Lives outgrown
La cantante de Portishead forzando a mucha gente a googlear a Sandy Denny. Algo de John Martyn por ahí, espíritu celta, brumas como en su banda, solo que el procedimiento es más de maderas que de 0 y 1s, sin sonar “retro” ni vintage. Convocante, pero no demandante. A Robert Plant le debería encantar este disco, creo.
Arooj Aftab – Night reign
Madera acá también, por más que haya sintes e instrumentos eléctricos. Colores locales de su Pakistán, dentro de una tesitura opaca (por algo es de la izquierda de la noche), en la cual las notas del arpa funcionan como luciérnagas. No es jazz, no es música pakistaní exactamente de raíz, no es fusión tampoco. A Liliana Herrero bien podría gustarle este disco, creo.
Sealionwoman – Nothing will grow in the soil Dúo inglés: ella cantante, él contrabajista (y no, nada más). Brumas de vuelta, aportadas por la madera del contrabajo y también por ella. La comparación habitual para referirse a la labor vocal es con el Scott Walker post- “The Electrician” (está ok, tiene ese tipo de inflexiones estranguladas), pero yo aventuraría más Jarboe que Walker, y ya que estamos, algo de fado portugués en el espíritu general.
Mabe Fratti – Sentir que no sabes
Hay algo inclasificable, pero de veras y no como lugar común, en la música de la cellista guatemalteca. Es chill, puede ser indie-friendly, también puede tener un espíritu afín a St Vincent (sexy y enroscada) y al mismo tiempo, sus composiciones poseen un sentido y dirección de libertad que no se debía escuchar en la música popular desde… ¿los discos de fines de los 60’s y comienzos de los 70’s de Pharoah Sanders? Este disco sí corre carreras de caballos y está sin dudas entre los tres mejores lanzamientos del año, sino más.
AFRICA, PERO NO POR TOTO ☹
Mdou Moctar – Funeral for Justice
Vuelve el príncipe del rock de Níger junto a su cuarteto. No les voy a mentir, el disco es realmente bueno, pero la verdadera verdad de Mdou Moctar en 2024 en realidad está aquí.
Sahra Halgan – Hiddo Dhawr
No, no es Somalía, es Somalilandia, otro territorio, de donde proviene Sahra, en efecto todos los días se aprende algo nuevo. Y de la música de la cantante también es probable que aprendas algo nuevo, o al menos distinto para tu oído: acá vas a encontrar el concepto rítmico africano del que tanto gustan rapiñar los blancos, y al mismo tiempo una estampida glam a la cual los Black Keys no llegarían en quince vidas, como en “Sharaf”, el tema de arranque. Otro destacado de este año, sin tantas vueltas.
(NO) ES VANGUARDIA, PERO ME GUSTA
Able Noise – High Tide
“To appease”, el tema que abre el disco es una interpretación de una interpretación: es una canción reproducida en una casetera, acelerada en fast forward y de vuelta a la normalidad, on and on, venime a hablar de arreglos. El disco prosigue, más amigablemente, pero sin resignar apertura; al dúo (uno de Holanda, el otro de EE UU) de guitarra barítono y batería se le suman clarinete, violín y saxo, dentro de un marco que remite a compositores norteamericanos académicos (bastante de minimalismo aquí) y de los que no tienen título (90’s: Gastr del Sol, Tortoise). Importante decir que el marco es preciso, pero las composiciones tienen un carácter muy orgánico y están muy lejos de ser ejercicios de estilo.
Ex-Easter Island Head – Norther
Desde Inglaterra, afiliados a la Internacional de la Repetición, en la percusión o no tanto (guitarras percutidas como címbalos, engranajes vocales). De vuelta, apóstoles de académicos (Terry Riley, Glenn Branca, Steve Reich, sobre todo) y no tan académicos (el Manuel Gottsching de Inventions for Electric Guitar, por supuesto que Sonic Youth no va a andar muy lejos si justo pasaba por ahí Glenn Branca).
Mica Levi – slob air
Los elementos atinadísimamente organizados en 12 minutos: el pattern cíclico de batería, la melodía de cuerdas también cíclica (pero con un cambio de acorde en el lugar y momento justo), y las explosiones subterráneas de voces y graves (también oportunos dentro de su inoportunismo). Casi un loop de rock progresivo, ay bro qué mala palabra.
EVITANDO EL ABLANDE (bueno, casi)
Blood Incantation – Absolute elsewhere
Está de moda (en círculos reducidos, más vale) hablar maravillas excesivas de este disco (para quien no sepa: de death metal, con guiños al rock progresivo 70’s y a la escuela de Berlín -Tangerine Dream, Klaus Schulze- de esa misma década). El disco en sí está muy bien (ojo, que tienen margen para seguir mejorando en futuros discos), tiene sentido de la dirección (estructura) y, curiosamente, están mejor las partes no-death metal que las que sí lo son.
Oranssi Pazuzu – Muuntautuja
Vuelve lo mejor de Finlandia (ok, después de Hanoi Rocks y Kaurismaki). Convengamos que una banda que desde su primer disco cruzaba al black metal con el dub y la electrónica, no es lo que llamaríamos purista. Ya si el anterior de 2020, Mestarin kynsi, era un pulso siniestro y multiforme, este redobla la apuesta y actúa como destilación del disco previo. De lo más personal que pueda haber ya no en el metal, sino en la música popular contemporánea, qué tanto joder. Otro que corre carreras de caballos y está entre lo mejor del año.
VIEJITOS SON LOS TRAPEROS
Kim Gordon – The collective/Alan Sparhawk – White roses, my god
Veteranos alternativos/indie acoplándose a las ¿nuevas? tecnologías y decires. La ex-Sonic Youth ya tenía un disco previo en ese registro (No home record), y este probablemente lo mejore. El ex-Low ya venía de experimentar con vocoder y otras destrucciones de la expresión vocal en los últimos discos de la banda: acá, ante la lamentable pérdida de su pareja -musical y de vida- Mimi Parker, se manda solo -ya no puede armonizar- con su voz (y los efectos), sintes y beats programados. Quizá sea más llamativo que consistente (tiene momentos algo, em, exigentes, con las distorsiones vocales), pero bien puede valer una oída para los espíritus curiosos -dura 30 minutos, eso ayuda-.
VIEJITOS, CANTEN HARE-HARE, BAILEN EL HOOCHIE-KOO
The Cure – Songs of a lost World/Godspeed You! Black Emperor “NO TITLE AS OF 13 FEBRUARY 2024 28,340 DEAD”
Dos de nada nuevo bajo el sol (propio), pero bien hecho. La banda transversal a todos los guetos del rock (metaleros, góticos, indies, alternativos, punks, todos los aman!) afinó mucho la puntería en la composición en su regreso a los discos de estudio tras 16 años (Reeves Gabrels aporta un toque más muscular en las guitarras, casi-casi metalero). El ensamble canadiense sigue su camino en el registro adoptado en su regreso post-2012: mayor preponderancia de las guitarras eléctricas, más estridencia, menos “cuelgue” y nada de samples o sonidos encontrados.
OUTTAKES:
Debe estar buenísimo, pero no llegué a escucharlo: =1, Deep Purple
Puede estar bueno, pero no llegué a escucharlo: Nobody loves you more, Kim Deal
Me hubiera encantado, de veras, pero no: Rack – Jesus Lizard, The last Will and testament – Opeth
Basta por favor del quórum automático alrededor de: Nick Cave.

Sahra Halgan y su grupo.

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