Foto de portada: Geese, por Lewis Evans
Por Gabriel Reymann
Ha sido un largo camino a la cima…pero no tanto para el rock n’ roll, porque aquí hay apenas algo de eso, en verdad. Va un listado de veinte discos lanzados en 2025 -entre lo curioso, lo interesante, lo fallido y lo muy logrado-; creo que, en estos últimos veinte días al menos, escuché otros veinte discos, tratando de surfear en igual medida la (propia) avidez de novedades, y, no pocas veces, la apatía en la escucha.
Como último comentario antes de pasar a los discos propiamente dichos: casi todo aquí está en link de Spotify, pero prioricen Bandcamp u otras plataformas, de poder hacerlo (ni hablar de poder comprar discos en formato físico). Va la lista, en distintas categorías:
SE ME VA LA VOZ
Throwing Muses – Moonlight Concessions
El grupo con Kristin Hersh al frente siempre tuvo algo un poquito más allá de lo estrictamente (punk)rock. Este es un esfuerzo particularmente folkie (muchas guitarras acústicas, percusión, violoncello en no pocos temas), sin llegar a ser algo purista/roots, tampoco. Si para parentescos, piensan en el MTV Unplugged de Nirvana, Mazzy Star, o las Raincoats (claro), pueden estar bien encaminados.
Liliana Herrero – Fuera de lugar
Y el paraguas común a estos dos discos tan disímiles entre sí, es que tanto a Hersh como a la litoraleña se les nota mucho el paso del tiempo en la voz; también se trata de registros de instrumentación predominantemente acústica, vale decir. Hay invitadas aquí (Lidia Borda, Susy Shock), en un registro discográfico, apagado, pero anhelante: ver el adelanto “Aguafuerte”.
No quiero sustraerlo de su contexto (la muerte de su compañero Horacio González, presente mediante su voz en un track, Argentina/el mundo), pero tampoco caer en la gacetilla, lo cual le haría un flaco favor.
SONIDO MONSTRUOSO, PESADO-PESADO
Iron Lung – Adapting/Crawling
Hace años que los grupos extremos/hardcore, al querer ponerse algo más intelectuales, digamos, recurren a dos o tres casas seguras. El dúo, guitarra/voz y batería, de powerviolence (género suerte de primo hermano del grindcore) de Seattle, va a dos de esas casas: la disonancia de Voivod y/o Swans década 80’s, el espacio negativo de esos últimos. 18 canciones en 20 minutos, funciona.
Imperial Triumphant – Goldstar
Regreso del trío de black metal neoyorkino, sin demasiadas vueltas de tuerca en su sonido, más allá de invitados en el disco (como Tomas Haake o Dave Lombardo), y la profundización de esta estética decadente[1] sobre el Art Decó de su ciudad, que ya venían perfilando de discos anteriores. Aun sin innovar demasiado, es notable el aspecto compositivo e interpretativo del grupo: destaco la fascinante construcción del fraseo rítmico-armónico en la guitarra de Zachary Ezrin, y, en especial, la rítmica elástica que le da al grupo el bajista Steve Blanco, en especial a través de un pedal de wah wah, y sus arreglos melódicos pero escuetos, un poco a la manera de Steve Di Giorgio en Death.
Tocan en Argentina en enero 2026, adivinen quien se los pierde.
(SOUND)WORLD-BUILDING
Kieran Hebden – William Tyler – 41 Longfield Street Late ‘80s
Una de las cosas que personalmente me fascinan de (grandes) grupos de los 70’s como Soft Machine, o Faust, es esta voluntad por crear (o bien encontrar) sonidos. Hebden de Four Tet en electrónica y el guitarrista Tyler (acústicas y eléctricas) buscan y encuentran en lo aural puro, sin caer en abstracciones, y también saben cómo poner esos resultados en marcha. Es un disco conciso, agradable sin ser complaciente, y, justamente, es un disco, una unidad que va de A a B. De lo mejor del año.
Juana Molina – DOGA
Primero las “contraindicaciones”: es un disco largo (casi una hora), y hay que ver cómo reacciona cada uno a la voz de Molina (a mí me cuesta, debo decir). Dicho eso, aquí sí que hay creación y búsqueda de sonidos, eh: los drones tras cortinas de “uno es árbol”, el final de globo desinflado de “rina soi”. Aun con mis objeciones (y el tono árido que posee[2]), he aquí un disco al cual volver.
Giant Claw – Decadent Stress Chamber
Construido en instrumentación propia y ajena (muchos samples de t.A.T.u. o Selena Gómez, por ejemplo), Decadent… es un collage muy de laboratorio, un pop mutante de sonido gigantesco, y con no pocos alambres de púas. De alguna manera, esto es hauntología musical: es un decurso, ecos de un pasado que no fue.
SAGRADO CORAZÓN
Heinali/Andriana-Yaroslava Saienko – Гільдеґарда
Los ucranianos Heinali (Oleh Shpudeiko) en electrónica y Saienko en voz, acometen composiciones de Hildegard Von Bingen (sí, la misma que cita Rosalía). El disco es una suerte de primo espiritual del In der gärten Pharaos de Popol Vuh, sin imitación alguna. Heinali aporta colores (arreglos) muy interesantes, pero la performance de Saienko brilla y afecta.
Ya que estamos en temas sacros: Birthing de Swans, aun con sus dos horas, debe ser el mejor disco de Swans desde 2010… y ya que estamos con la española, también…Lux no es ni una obra maestra, probablemente tampoco un disco mediocre. Es notable el gesto, la pretensión (en el buen sentido) desde su lugar de super mega estrella, pero los resultados no están a la altura (del bombardeo mediático-bélico). Para críticas de Lux por parte de gente que admiro (y sabe muchísimo más que yo, no solo de música), vayan a Abel Gilbert (negativa, o no tan positiva) y Diego Fischerman (positiva).
ENCUENTROS FORTUITOS SOBRE LA MESA DE DISECCIÓN
Pyramids – Pythagoras
Volvió la siempre atendible[3] banda de black metal estadounidense de Rich Loren Balling. Después de 10 años. Con un disco que fusiona black metal, shoegaze y neo perreo. Teniendo en cuenta la capacidad del black metal para fagocitar casi cualquier cosa, no debería sorprendernos.
Los resultados no son homogéneos, o sea que el registro básicamente adolece de puntería. Donde sí cristaliza todo, es en el corte adelanto “Fools gold (mi vida ha ido pa atrás)” (sic), con samples de, sí, Rosalía, que, créanme, logra conjugar atmósfera, gancho y, er, flow.
caroline – caroline 2
Post-rock… ¿o indie progresivo? Los fans tradicionales del progresivo lo detestarían, la muchachada indie… gustaría del disco, pero medio de compromiso. Mucha estructura no lineal, un carácter oblicuo, angular, una dinámica deshilachada, pero… instrumentos de cuerdas, arreglos de voces (humanas y de vientos), o una búsqueda como la de “total euphoria”, con la contraposición rítmica de, por un lado, voz y batería yendo derecho, y la guitarra desincronizada, entrando y saliendo por el otro. Otro que va a lo mejor del año.

Carminho
HERMANA, SUBE A NACER CONMIGO
Hannah Frances – Nested in Tangles
Atención acá: cantautora folk estadounidense, bastante (mucho, ok) de Joni Mitchell, algún eco del folk indie más refinado (Fleet Foxes, claro) … y no poco de Gentle Giant (el tema que da nombre al disco), algún aire al Crimson circa Lizard, y un tono que me recuerda a un favorito personal, C de Rex (1996). Otro disco con composiciones logradas que invitan a volver.
Mary Halvorson – About Ghosts
Quizá no sea lo mejor de la guitarrista yanqui de jazz, pero ya solo sus logradísimos arreglos/voces de vientos hacen que amerite una oída.
Carminho – Eu vou morrer de amor ou resistir
Esto ya parece Espectros de Rosalía, su disco no está elegido, pero está presente a través de varios que sí; Carminho, la cantante portuguesa de fado, es una de las invitadas de Lux. Su acercamiento al género musical emblema de su país no es ni tan clásico ni tan moderno, por lo cual puede ser un buen punto de entrada para quien no haya escuchado nunca fado. Ella, como cantante, es realmente personal (me repito con mi comentario sobre Beth Gibbons el pasado año: le noto inflexiones vocales a lo Sandy Denny).
TEXTOS DE GOCE
Jules Reidy – Ghost/Spirit
Guitarrista trans (hombre), australiano, con base en Berlín. Pasa mucho musicalmente en este disco, de veras: voces y guitarras con timbres corridos (Autotune en el primer caso, pero no para corregir errores de afinación), composiciones fracturadas (cierta escuela yanqui de fingerpicking y su descendencia en Gastr del Sol), microtonalidad, puede que algo de glitch. Los resultados son de veras logrados, pero la escucha es realmente exigente.
Lyra Pramuk – Hymnal
Cantante trans (mujer), yanqui, también basada en Berlín. Loops de cuerdas, ella en la voz (tratada a veces, con un carácter a veces, epa, uterino), poca percusión, todo muy cíclico y con una pátina de exuberancia. En este esquema “DJ/espíritu electrónico + formación clásica”, se puede hacer alguna comparación conceptual con Laurie Anderson y Arthur Russell (y fuera de ello, puede que con Meredith Monk). Tanto Ghost/Spirit como Hymnal son discos desafiantes, y que hasta puedan descolocar al oyente, pero brindan sus frutos y posicionan a dos artistas para seguir de cerca a futuro.
AFROFUTURISMO (o por ahí)
Amaarae – BLACK STAR
Ah, no me pregunten que me llevo a reproducir este disco: del pop tirando a música urbana, todas las temáticas y recursos musicales (alteraciones vocales, bombardeo de beats, bombardeo vocal de trap) están acá. Pero es super infeccioso (la idea de “gancho” que asociamos hace rato -o asociábamos- con el pop), en especial en tracks como “ms60”, “Kiss me thru the phone part 2”, o “Fineshyt”. Es probable que vuelva a escuchar este disco -lo cual es bastante-.
DJ K – RADIO LIBERTADORA!
Un poquito de brazilian funk, no muerde, no. Mentira, sí que muerde. Es como si no hubiese pasado nada en términos de terrorismo afroamericano tras el Public Enemy de fines de los 80’s, y este tío hubiese recogido el guante -o al menos yo no me enteré, si ocurrió-. Es poco probable que vuelva a escuchar este disco.
Dos de terrorismo afroamericano (hip hop/trap) que no entraron: REST IN BASS, de Che (arranca de manera muy estimulante y desafiante, para la segunda mitad se pincha, o me pinché yo), MUSIC, de Playboy Carti (al tercer tema ya había tenido suficiente).
PERCUSSION BABY
Ensemble Nist Nah – Spilla
Ensamble liderado por el percusionista australiano Will Guthrie, con el gamelán de Indonesia como base de lenguaje. Como son casi todas composiciones propias, esto es bastante más disciplinado (neurótico) que la expresión folklórica cuasi-anárquica del gamelán auténtico: “Gerak Maju” tiene un ataque símil drum n’ bass, “Ghostly Klang” tiene un paneo alla “One on One” de Miles Davis, e inclusive se animan a una (lograda) versión del Art Ensemble of Chicago (“Uncle”).
https://willguthrie.bandcamp.com/album/spilla
YHWH Nailgun – 45 Pounds
Cuarteto neoyorkino: voces, guitarra, electrónica, batería, no bajo. Battles como coordenada/categoría “electrónica y complejidad rítmica”, ok: afinidad con el math rock en general, podría ser Black Dice también. Hablando de NY, algo de no wave también por ahí, y ciertos tufillos a unos (grandes) deconstructores del rock: US Maple.
Pibes que se ponen la remera del rock, pero del lado del revés. Diez temas en 21 minutos, pero no creo que pasen rápido, eh.
JUVENTUD COLOSAL
Geese – Getting Killed
Ah, estos muchachines. Sus referencias no tienen mucho de llamativo o particular; llevan a cuestas con la biblia indie (Radiohead, Nick Cave, Nick Drake), pero tienen algo, difícil de demarcar. ¿Sentido del humor? Sí, y puede que los artistas mencionados no se caractericen por ello. ¿Expandir algo los límites? Puede, cierra “Long Island City here I come”, con la insistencia de Can. ¿Buena dinámica grupal? Sí, pero acá el centro es la voz de Cameron Winter, sus bríos (hay un aire a Mark Kozelek de Red House Painters ahí, por cierto). ¿Buenas canciones? Bastantes, créanme. Otros para seguir de cerca.
[1] Leyendo por enésima vez “Rip it up…” de Simon Reynolds, no puedo evitar pensar en la estética lujoso decadente de IT como un reverso de la afición del new pop por el brillo y lo resplandeciente (Simple Minds y “Glittering Prize”, la tapa del simple de “18 Love Carat Affair” de “The Associates”, Spandau Ballet y “Gold”).
[2] Pienso en el show que dio John Cale en marzo de 2016 en Buenos Aires. No exactamente industrial, pero…
[3] Recomiendo especialmente A throne without a King (2011, junto a Horseback), y A northern Meadow (2015), casi como una apropiación de la estética de Blut Aus Nord.

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