Música: Disco del mes – Einstürzende Neubauten – Zeichnungen des Patienten O.T. (1983)

Por Gabriel Reymann

De la misma manera que la tecnología militar (i.e. internet) “baja” a la vida doméstica, durante buena parte del siglo XX, los adelantos o avances de la música académica bajaron a la música popular*. No siendo precisamente excepción a esa regla el rock, las “tablas” de los compositores más radicales como Xenakis, Varese, Stockhausen o Cage bajaron al vulgo a través de artistas como Frank Zappa, Velvet Underground o Faust**, todos ellos pioneros involuntarios del llamado rock industrial. Dentro de ese impreciso colectivo, los alemanes Einstürzende Neubauten fueron uno de los grupos que en mayor medida pudieron trascender ese gueto y conjugar su propio imaginario despegándose lo más posible de la academia -así como de sus mencionados predecesores dentro del rock-.

Es un movimiento casi-intrínseco al rock and roll (¿y la vida moderna?) en cuanto se emancipa del blues: más rápido, más fuerte. A veces es extremando las raíces del blues (heavy metal y punk, su ruta hasta llegar al grindcore), a veces escapándole al blues por medio de la abstracción (Lou Reed y su Metal machine music, su ruta hasta la no wave, el noise y el industrial). Para su disco debut Kollaps, el trío inicial de Neubauten formado por Blixa Bargeld, N.U. Unruh y F.M. Einheit presenta un registro fundacional de gritos, acoples, percusiones metálicas y sonidos encontrados, que terminará resultando limitado para lo que estaba por venir; su sucesor Zeichnungen des Patienten O.T. (“los dibujos del paciente Oswald Tschirtner”, disco conceptual sobre las obras de un paciente psiquiátrico) le dará la bienvenida a Mark Chung en bajo y Alexander Hacke en cintas y ampliará las fronteras estilísticas de la banda.

El grupo seguirá escapando al uso convencional de los instrumentos tradicionales de rock (la guitarra tendrá un uso textural, no tonal, armónico, siquiera rítmico o melódico; el bajo oficiará de anclaje rítmico, pero no a la manera disco/funk/dub del post punk inglés) o directamente a su uso (la batería). No hay espacio para teclados (ni secuenciadores) tampoco, siendo lo más cercano el uso de cintas y samplers. No es un movimiento inaudito el que despliegan los germanos en su segundo disco: su principal hallazgo está en entender la dinámica compositiva, regulando el asalto (de gritos, feedback y/o chapas percutidas) dándole lugar al silencio y al espacio negativo.

Sonará ampuloso, pero Zeichnungen… es una suerte de espacio semiótico/teatral: son gestos, puestas en escena (no canciones, no suites, no impresionismo musical) a través del sonido -su ejemplo más cabal es el más breve del disco: “Finger und Zähne” y sus 10 segundos literales de, justamente, dientes y dedos-. Bargeld no renuncia a los gritos pelados, pero susurra y ¡canta!, autoproclamándose lo más gitano del rock al este de John Lydon por la época. El propio Blixa, junto a Chung y Hacke conforman un trío de prestidigitadores que viste las fuentes de sonido hasta volverlas irreconocibles: ¿es un bajo el pulso acuático de “Neun Arme”? esas bombas pequeñitas de “Falschgeld”, son guitarras o bajos? Y las corrientes eléctricas circulares de “Die genaue zeit”? Hay bastante también de ballet-etnográfico-imaginario*** en el teatro sonoro: “Herde” (mirlo, en alemán) imita el canto de un pájaro -uno algo particular, ok- o la tensión de “Armenia” guardan dentro suyos elementos de registros documentales.

Pero, así como esta escenificación sonora era un gran salto respecto de lo previo, respecto a lo que estaba por venir Zeichnungen… puede hoy ser visto apenas como un adelanto de los días por venir: Halber Mensch y Funf auf der nach… refinarían y ampliarían aún más el coto de caza musical del grupo sin perder nervio alguno. Entre el First construction (in metal) de 1939 de John Cage, un antecesor involuntario, y el Construction time again de Depeche Mode de 1983, un sucesor involuntario, se aloja este documento de la época en la que inclusive los terroristas sonoros más radicalizados sabían, podían y querían levantar el pie del acelerador.

*sin perder de vista el movimiento inverso, con Bartok y Stravinski, por ejemplo.

**ni hablar de los Beatles, que no suelen ser acreditados como pioneros de la música industrial.

*** ver otro antecedente alemán: Can y sus “ethnological forgery series”


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